María Sabina, la chamana

México tiene sus historias y leyendas, mientras unos les llaman brujas, aquí se les conoce como chamanes, y una de las más conocidas es María Sabina, una indígena oaxaqueña, popular por sus hongos alucinógenos y poderes sanadores.


María Sabina Magdalena García era su nombre completo. Nació en 1894 en una pequeña población del municipio de Huautla de Jiménez, en la sierra de Oaxaca. Se sabe que en el linaje de su familia había dos ancestros chamanes. Quizás por ello se dice que antes de los diez años descubrió de manera intuitiva el uso de los hongos y las hierbas. Los usó para curar a los enfermos de su comunidad.


El trance chamánico es vivido como un viaje y requiere de ritos como danzas, cantos o rezos. En su ritual, María Sabina pedía con cantos a las ánimas “el poder para enfrentar el mal”. Los versos de su canto eran tan hermosos y reveladores que fueron recogidos en documentales, grabaciones y libros, tanto de antropología como de poesía. “Mi destino era curar con el lenguaje de los niños santos”, dice la sabia en un documental, “Soy la que lee, la intérprete”.

En una de las narraciones de su trance, María Sabina cuenta: “Hay un mundo más allá del nuestro, un mundo que está lejos, también cercano e invisible. Ahí es donde vive Dios, donde vive el muerto y los santos. Un mundo donde todo ha pasado ya, y se sabe todo. Ese mundo habla. Tiene un idioma propio. Yo informo lo que dice. El hongo sagrado me toma de la mano y me lleva al mundo donde se sabe todo. Allí están los hongos sagrados, que hablan en cierto modo que puedo entender. Les pregunto y me contestan. Cuando vuelvo del viaje que he tomado con ellos, digo lo que me han dicho y lo que me han mostrado”.


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