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Significado esotérico de la Navidad

Al llegar al término de nuestra consideración del mundo actual y sus rayos dominantes, que actúan a través de las naciones y condicionan a los pueblos, tenemos un último punto que quiero dilucidar; pertenece al campo de la religión y concierne a la significación de la Navidad. Sabemos que, desde la noche de los tiempos, el período en que el sol se desplaza nuevamente hacia el norte ha sido siempre considerado como temporada festiva; durante miles de años se lo ha asociado con la llegada del Dios Sol para salvar al mundo, traer luz y fructificación a la Tierra y, por medio de los afanes del Hijo de Dios, también esperanza a la humanidad. La época de Navidad es considerada, por algunos, como la Festividad de Cristo exclusivamente, siendo destacada por las iglesias cristianas y testimoniada por todos los clérigos. Esto es verdadero y falso a la vez. El Fundador de la Iglesia Cristiana, Dios hecho carne, se valió de este período; llegó a nosotros en la oscuridad del año, iniciando una nueva era, donde la luz iba a ser la nota característica. Esto ha resultado verídico desde diversos ángulos, aún desde el puramente físico, ya que hoy tenemos un mundo iluminado, vemos por todas partes luz y las lóbregas noches tenebrosas de antaño van desapareciendo rápidamente. La luz ha descendido a la tierra en forma de "luz del conocimiento". La educación, cuyo objetivo consiste en llevar a los hombres al "camino iluminado", constituye hoy la nota clave de nuestra civilización y la mayor preocupación de todos los países. La eliminación del analfabetismo, el desarrollo de una verdadera cultura y la comprobación de la verdad en todos los campos del pensamiento y de la investigación, son hoy de mayor importancia en todos los países.

Así, cuando Cristo proclamó (como realmente lo hizo), con los demás Salvadores y Dioses Soles, que Él era la Luz de los mundos, inauguró un período maravilloso donde la humanidad ha sido amplia y universalmente iluminada. Este período data del día de Navidad, hace dos mil años, en Palestina. Constituyó el más grandioso de los días de Navidad y su influencia emanante fue mucho más poderosa que la de cualesquiera de sus predecesores, los Portadores de la Luz, porque la humanidad estaba más preparada para recibirla. Cristo vino bajo el signo de Piscis, los Peces, signo del divino Intermediario en el sentido más elevado, o del médium en el más inferior; es el signo de muchos de los Salvadores del mundo y de los Reveladores de la divinidad que establecieron relaciones mundiales. El mayor impulso que llevó al Cristo a realizar su especial tarea, fue el deseo de establecer rectas relaciones humanas. Ése es también el deseo, consciente o inconsciente, de la humanidad, y sabemos que algún día vendrá Aquel deseado por todas las naciones; las correctas relaciones humanas existirán en todas partes y la buena voluntad complementará esa realización, trayendo la paz en todas las tierras y entre todos los pueblos.

¿Qué celebramos realmente el 24 de diciembre?

¿De donde surge el nacimiento del “Niño Dios” (el Cristo), el 24 de diciembre para todo el planeta?

La emanación DIVINA se polariza a través del Sol, y en virtud de esta polarización se producen los fenómenos, tanto físicos y químicos como mentales y espirituales del Sistema Solar, apareciendo siempre regulados por leyes que mantienen el ritmo de la vida universal" (leyes de polaridad y del ritmo).

Por ejemplo: la Tierra al dar la vuelta al Sol, produce dos movimientos en el campo magnético Solar, uno de Expansión y otro de Contracción...; pues bien, este sístole y diástole del campo magnético mental-espiritual del Sol se sincroniza perfectamente con el movimiento de traslación de la Tierra alrededor del Sol y aun con su movimiento de rotación, dando lugar al fenómeno cósmico que registra la astrología el día 24 de Junio de cada año, el día mas largo del año (en el hemisferio norte), cuando comienza el sístole Solar; naturalmente, a medida que va disminuyendo la duración de los días aumenta la contracción del campo magnético espiritual del Sol, por no decir del campo DIVINO.

Cuando el Astro Rey llega a Libra, el 22 de Septiembre, hay un equilibrio debido a dos fenómenos:

1º) Por la polaridad con el equinoccio de primavera, y

2º) Por ser ese lugar el punto equidistante entre el 24 de Junio y el 24 de Diciembre, aunque numéricamente no es exacta, porque hay de 4 a 5 días de diferencia entre la distancia de la entrada del solsticio de Verano a la del equinoccio de Otoño, tal como resulta comparativamente entre este y el solsticio de Invierno.

Al llegar al 24 de Diciembre llega a su fin la contracción anual del Sol y comienza la expansión. La Tradición Iniciática enseña que ese día hace contacto nuestro sistema Solar con el Diástole de la Galaxia.

El 24 de diciembre, por decirlo así, hace conexión el sístole del sistema Solar con una especie de diástole que se produce en el centro de la Galaxia; si cabe la comparación diríamos que se produce la Chispa Divina en todos los sistemas solares de la Galaxia, o sea, (por ley de generación) que nace el Cristo en cada una de las Tierras que están en los Sistemas Solares que forman la Galaxia.


Fuente: https://www.lucistrust.org/es/arcane_school/talks_and_articles/an_esoteric_view_christmas

http://www.bitacora.argosenlared.com/2011/11/el-significado-de-la-navidad.html

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