Ayahuasca, planta sagrada

La Ayahuasca es una planta sagrada. No es un “alucinógeno”. Es conocida y utilizada milenariamente por los pueblos indígenas amazónicos, que la consideran el espíritu de la naturaleza. El brebaje constituye el fundamento de la espiritualidad, del chamanismo, de la medicina tradicional y de la cosmovisión indígena. La Ayahuasca es utilizada para realizar la conexión con los mundos mágicos, es la “expansión de la conciencia”. En algunos pueblos el origen de la planta es mágico, “se cuenta que la liana fue un hombre del cielo y la chacruna una mujer linda de la tierra, quienes se unieron. Al morir juraron que enseñarían y curarían a los seres humanos. De la tumba del hombre nació la liana de Ayahuasca y de la mujer nació la chacruna”. El brebaje se toma en ceremonias de purificación, aprendizaje y curación. Es utilizada para purificar y sanar el espíritu, el cuerpo, la mente y las emociones. Nos lleva a una realidad mágica y a un estado de conciencia superior donde nos muestra realidades que no pueden ser observadas en un estado ordinario. Ese estado de conciencia superior podría definirse como lo “visible de lo invisible, lo racional de lo irracional”. A partir de la conexión con los mundos mágicos y espirituales a los que nos sumerge la Ayahuasca, se adquiere conciencia de la existencia en su verdadero significado. Es una experiencia mística subliminal en la que el ser humano consciente puede modificar la esencia de su ser. A partir de esta percepción, la Ayahuasca es Madre, Doctora y Maestra.





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