Rajú y los eclipses

En el hinduismo, Rajú es el demonio que provoca cada eclipse lunar y solar. Este daitia (demonio ‘descendiente de Diti’) era el horrendo hijo de Vipra Chitti y de Siṃhikā, y tenía cola de dragón.

Participó en el Lika (pasatiempo o diversión) llamado samudra manthan o sagara manthan (‘Batido del océano de leche’). En los Purana se explica el conflicto entre los daitia (demonios) y los Aditiá (dioses), y su búsqueda del amrita (néctar de la inmortalidad). En este līlā, llegó un momento en que los demonios robaron el néctar (Amrita) a los dioses. Para rescatarlo y entregárselo a sus amigos los semidioses, el dios Visnú adoptó la forma de Mohinī, una mujer ‘enloquecedora’ (moja) y se acercó a los demonios.

Cuando los demonios vieron la encantadora belleza de Mohinī, perdieron toda compostura. Mientras los demonios estaban encantados con la belleza divina, Mohinī se apoderó del néctar y lo distribuyó entre los dioses. El asura Rajú sospechó el juego sucio y se unió a la fila de los dioses, para recibir el néctar. Soma se dio cuenta de que Rajú estaba por beber el néctar y avisó a Mohinī, quien extrajo de entre sus ropas el Sudarsaná chakrá (un disco parecido a un disco ninja) y decapitó al demonio.

Sin embargo, Rajú logró tomar una gota del néctar de inmortalidad, por lo que no murió: su cabeza y su cuerpo separados flotaron en el espacio como dos astros invisibles a los ojos humanos: Rajú (la cabeza) y Ketu (el cadáver, con forma de dragón).

En venganza contra la Luna, cada tanto la devora con su inmensa boca, pero no por mucho tiempo: ella sale victoriosa por el cuello abierto del demonio.


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